Hola,

"Now, however, time (having no further use for me) is running out. I will soon be thirty-one years old. Perhaps. If my crumbling, over-used body permits. But I have no hope of saving my life, nor can I count on having even a thousand nights and a night. I must work fast, faster than Scheherazade, if I am to end up meaning —yes, meaning— something. I admit it: above all things, I fear absurdity"

Bueno, he aquí uno de los primeros párrafos del libro que me llevó a querer saber más acerca de la obra de Salman Rushdie. Si no recuerdo mal, Hijos de la medianoche fue su segunda novela, ganadora del premio Booker, y está considerada una de sus mejores obras. La verdad es que lo entiendo.

Ojo, esta reseña contiene algunas descripciones que podrían considerarse pequeños spoilers de la novela... Tampoco es que sean tantos ni tan graves como para dar al traste con la trama del libro, pero bueno, es difícil hablar de esta novela sin meter un poco la pata. En fin, el aviso queda ahí.

En realidad es como un gran cuento de hadas, pero bastante triste, aun a pesar de las gotas de humor que el autor trata de dosificar durante las páginas. La novela habla de los hijos de la medianoche, es decir, aquellos niños que nacieron exactamente en la medianoche del 15 de agosto de 1947, momento histórico de la independencia de India y Pakistán. Todos aquellos pequeños que nacieron en aquellos dos países en aquel preciso instante (cinco minutos más, cinco minutos menos) fueron dotados mágicamente, no se sabe por qué —pero ¿acaso importa el por qué?— de dones sobrenaturales: unos son extraordinarios brujos, otros extraordinarios guerreros, otros poseen una belleza tan extraordinaria que dejan ciegos a aquellos que los miran...

Sin embargo, más concretamente narra la historia de Saleem Sinai, considerado el primero de esos niños precisamente por haber nacido exactamente a las 12 en punto de la noche. No en vano la novela resulta ser el testimonio de Saleem cuando está a punto de cumplir 31 años, y teme acabar su vida entre el absurdo y el fracaso. Y a lo largo de 30 capítulos (uno por año vivido, en un orden cronológico exacto, pero no necesariamente lineal), asistiremos a la vida de Saleem, y de los otros hijos de la medianoche, y veremos cómo sus vidas se entrelazan inexorablemente con la historia de la nueva India nacida.

De hecho, para mí, la novela habla precisamente, por encima de todas las demás consideraciones, del desengaño y del fracaso. Desengaño, porque a pesar de tan mágicos dones, ninguno de los hijos de la medianoche llegará a hacer algo realmente importante con sus dones. Fracaso, porque la novela en sí es la historia, recursiva y recurrente, de muchos fracasos: fracaso del aya que vio nacer a Saleem, ya que ésta cambió a Saleem —en realidad hijo de un sirviente, y no hijo de la familia acomodada que le crió como hijo propio— y al hijo auténtico de dicha familia, también hijo de la medianoche, al nacer: quería que, por una vez, un niño pobre tuviera las oportunidades que en otras circunstancias no podría tener, pero este acto llevó a una vida desgraciada a ambos niños. Fracaso del poder extraordinario de Saleem, que en un principio consistía en poder leer las mentes ajenas, pero que acabó perdido y sustituido por un extraordinario sentido del olfato que nunca le llevó a nada. Fracaso tras fracaso en la vida de Saleem, que ve cómo su cuerpo se muere poco a poco, pero demasiado pronto para su edad, sin que llegue a conseguir nada en la vida. Y fracaso de los nuevos países nacidos, que continúan odiándose a pesar de la independencia, y sin que ninguno de ellos parezca destinado a medrar... Pero tal vez sea mejor que el lector descubra por sí mismo qué hay en este libro que lleva a tanta tristeza y sensación de fracaso.

Quienes lo hayáis leído, ¿qué opináis de él?

Un besote